Un burra con una piedra de 15 kilos colgada del cuello para que se ahogue en un río. Un gata despellejada viva. Un perro ahorcado a un poste de alta tensión. Otra burra matada a golpes por un grupo de jóvenes. Sin olvidar el famoso caso del “matagatos de Talavera”. Son hechos graves de maltrato animal vividos en España en los últimos años. Desgraciadamente, hay muchos más. Algunos se quedan en el olvido. Otros ni llegan a trascender.

No hay datos concretos en España de cuántos casos de maltrato animal se denuncian anualmente. La mayoría llega a los tribunales gracias a asociaciones en defensa de los animales y no todas las resoluciones son las esperadas o “deseables”. Y algunas ni se cumplen.

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El Código Penal, por ejemplo, prevé penas de cárcel de tres meses a un año para casos de “maltrato con ensañamiento a animales domésticos” y, sin embargo, nadie ha ido a prisión en España por pegar a un animal. “Ha habido condenas de este tipo, pero cuando alguien es condenado por primera vez a una pena inferior a dos años, no se cumple”, explica el ‘abogado de animales’ Daniel Dorado Alfaro.

También puede haber multas y sanciones económicas dependiendo de qué animal se trate y están marcadas por las legislaciones de cada comunidad autónoma. Así, el maltrato animal tiene un precio distinto según el lugar donde se haya producido. Según la asociación El Refugio, Navarra, con 3.000 euros, es la región que más barato sale maltratar a un animal seguida de Castilla-La Mancha, donde la multa puede ascender a los 6.000 euros. Cataluña, con 20.000 euros, y sobre todo Aragón, con más de 150.000 euros, son las comunidades con los castigos más duros. Aún así, en escasas ocasiones se producen sentencias con esas sumas tan elevadas.

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